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Ni el cielo es el límite

¿Has escuchado la frase «el cielo es el límite»?

Se usa comúnmente para referir que no hay límites y que todo es posible, es una frase usada en el ámbito comercial y motivacional. Yo la he llegado a usar muchas veces también. Hace unas semanas vi en un grafiti la frase con algo diferente «Ni el cielo es el límite» y me dejó pensando muchas cosas. Me puse a investigar y recordar temas de astronomía y geografía y sí, el cielo, si tiene un límite, no está definido con exactitud y varía según la fuente porque no hay un consenso universal sobre ello, pero de que termina en algún punto lo hace, se nota porque cambian las leyes físicas y también las normativas legales aplicables.

Ese no es el punto de esta reflexión, solo quería aclarar antes de llevarlos a lo que me vino a la mente. Hay ocasiones que nos decimos la frase, «el cielo es el límite» y nos hacemos pensar a nosotros mismos que si podemos llevarnos hasta donde queramos, pero inconscientemente, si nos ponemos límites internos, dime si no se te han venido a la mente dudas cuando la has usado de, y qué tal si abarco más territorio y me quedo sin clientes para después vender, o que tal si le meto más peso y me lastimo, qué tal si me enfoco totalmente en x tema y pierdo en tal ámbito de mi vida. Si te ha llegado a pasar, no estás solo, no eres el único, y ahí está nuestro no conocido, pero sí existente límite del cielo, y que es importante cacharnos en ello para que podamos concientizarlo y darle la vuelta.

En realidad, la mayoría de esos miedos, que serían nuestros límites que nos ponemos, no tienen un fundamento claro (como el límite del cielo y el espacio). Son mecanismos de autoprotección que nos ponemos porque para eso está fabricado digamos nuestro cerebro, es una de nuestras múltiples funciones, mantenernos a salvo y vivos y si este paso adicional fuera de los límites que consideramos «seguros» nos genera miedo, incertidumbre, de inmediato lo detectamos como peligro y pum, vienen la serie de pensamientos para convencernos de que no lo hagamos.

Ahora, la invitación es que al saber esto, podamos decirnos a nosotros mismos «ni el cielo es el límite», ayudarnos a darle la vuelta a esos pensamientos limitantes, ¿cómo? Por ejemplo, hablando del gym, ¿qué tal si le meto más peso y me lastimo? Voy a hacerlo con las medidas seguras para que no pase, iré subiendo gradualmente y poniendo atención a cualquier señal que me indique que algo no está funcionando. Es decir, dándote respuestas que aminoren y te den la tranquilidad interna por así decirlo de sí hacerlo. Es como si tú mismo te acercaras a convencerte a ti, que te vas a cuidar y que todo va a salir bien para terminarte de dar la confianza que te hace falta y darte la patadita para salir de esa zona de confort. Así nos convertimos en nuestros aliados y dejamos de ser nuestros enemigos y ahora sí, ni el cielo es el límite.

Con cariño, Ana Perrusquia

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